La relatividad de la política española....

En este mundo donde todo gira de forma frenética e histérica, a grandes velocidades, la política española se ha metido de forma interesada o sin querer en un angustioso remolino que amenaza con hacer de España un estado fallido en el corazón de Europa.

Lo primero que cada uno de los actores de esta tragedia, drama o comedia nacional debería tener en cuenta es centrarse en  lo fundamental: definir la naturaleza de España y de los españoles. Saber de donde venimos y a donde vamos es necesario para saber el lugar que el sumo hacedor dispuso para cada uno en este lugar del mundo. 

La posición de partida es fundamental para determinar las metas que queremos lograr, a que velocidad queremos ir y cuanto tiempo vamos a emplear en hacerlo. El problema en España desde el "desastre del 98" (1898, fin del imperio español) se centra en haber perdido la perspectiva de la posición en la que estábamos. No sabemos que distancia habíamos recorrido con anterioridad a este "accidente" de la historia; ni cuanta distancia  nos quedaba aún por recorrer. En esta tesitura se encontraron los "regeneracionistas" de principios del siglo XX, trataron de impulsar los cambios de manera acelerada y ello provocó un desgaste progresivo del sistema dominante hasta tener un nuevo accidente: la "Guerra Civil Española" (1936-1939), que de nuevo les puso en el punto de partida para iniciar la segunda "regeneración" del país. 

En este sentido España marchó entre 1939 y 1978 a dos velocidades, la marcha corta se impuso en la dictadura de Francisco Franco (1936-1975) en el interior y la marcha larga en el exilio republicano (1939-1977). De esta forma  Franco tuvo tiempo de sobra para cambiar todo el sistema y hacer uno a su imagen y semejanza; sin embargo al gobierno republicano exiliado  el tiempo pasaba de forma muy rápida, huía y desaparecía; no lograba imponer sus demandas a la comunidad internacional y perdía apoyos dentro del régimen exiliado. 

El desarrollo económico e industrial impulsado desde Estados Unidos en España, favoreció por una parte la aceleración de la economía española en un régimen autoritario que prefería la marcha corta. El desgaste en los rodamientos marcó el final de la dictadura (1971-1975) y los años posteriores de inicio democrático (1975-1982). 

Con posterioridad a la Transición (1970-1980) El régimen democrático fue progresivamente acelerando el sistema financiero y económico, sin pensarse mucho las cosas,  ni teniendo en cuenta que se estaba construyendo sobre cimientos de poca consistencia. Finalmente la crisis de 2008 ha acabado por derrumbar todo lo construido y se impone reconstruir de nuevo; pero esta vez con sólidos cimientos. En ese sentido surgió el movimiento 15 M y sus derivados políticos, como "Podemos" y otras formaciones afines. Estos son los actuales "regeneracionistas" de principios del siglo XXI. La tercera generación de "regeneracionistas". 

La historia contemporánea de España nos muestra un país aún en construcción permanente, que no acaba de concluir su edificio. Los arquitectos se entretienen con experimentos constructivos; los políticos con juegos florales a ver quien lanza más platos a la cabeza de su contrincante; los egregios tertulianos intelectuales a los juegos florales mediáticos; los gerentes robando el dinero de caja  y la sociedad finalmente padeciendo la falta de un plan general de obra., de un proyecto de país que de sentido a su propia existencia como país. 

Hoy todo tiene que ver en España con "pactos", pero lo que es cierto es que estos brillan por su ausencia. Todos hablan de "consenso", pero este ni está, ni se le espera.  Todos hablan de cambios en el sistema de 1978, pero las propuestas dibujan un mosaico con piezas de distinto tamaño que no casan entre sí.  Ante este panorama es difícil construir un país y regenerar las instituciones. Mientras Europa impaciente por ver que posición adopta en función de la aritmética parlamentaria española y en el resultado que pueda ofrecer la investidura de un nuevo presidente. 

Los operadores económicos y financieros también están a la espera a fin de definir sus estrategias y políticas. De momento la bolsa cae, más por el frenazo de China y por las fluctuaciones del petróleo; que por lo que está ocurriendo en España. La Troika esta también a la espera para ver si puede seguir permitiendo  que los carroñeros de las finanzas internacionales se coman lo poco que queda comestible en España. Todos están a la espera y algunos comienzan a impacientarse. ¡Hagan juego señores! de momento la banca gana. 

En la sociedad española  la desesperación de muchos puede generar algún que otro conflicto político a modo de revueltas, alteración del orden público o intentos de provocar un levantamiento general.  Los políticos afines a la "turba" revolucionaria, tratan de salvar el pellejo como buenamente pueden, acelerando los tiempos políticos e impidiendo que sus contrincantes piensen, buscando quizás el éxito en posteriores procesos electorales de cara a la galería mediática. 

Otros tratan de salvar los muebles y tratan de buscar una vía intermedia a toda costa, a fin de evitar su descalabro total.  Otros están en la UVI luchando por su supervivencia. Otros navegan en aguas revueltas a la espera de lograr una buena pesca.  Cada uno va tomando posiciones; pero muy pocos saben realmente donde están, lo que quieren y como conseguirlo. 

La falta de un plan general impide abordar el cambio de sistema político con la serenidad que un plan de estas características requería. Primero pensemos que país queremos y luego vemos como construirlo. Para ello recomiendo poner las marchas cortas e incluso pararse un momento a pensar.  Una vez claro el objetivo, pongámonos todos en marcha y logremos entre todos el objetivo final: construir un país llamado España.  















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