La Libertad una especie en vías de extinción…




La libertad es la abertura misma de nuestro ser en cuanto nuestro ser se encuentra abierto a la necesidad de su propia creación”  (L. Rosales)


En tiempos de “neo inquisiciones” mediáticas, la libertad comienza a ser sospechosa de “herejía” y de tomar el camino de la “subversión”. La rapidez de las noticias en las redes sociales y la facilidad de crearlas, ha provocado en muchas ocasiones que ciertos grupos, colectivos y movimientos de carácter extremista estén conspirando con una tendencia agresiva hacia la imposición del pensamiento único.

El mundo actual prescinde de los intermediarios, dado que la comunicación es directa, en tiempo real  y desde cualquier lugar. Desde la época de la ilustración (siglo XVIII) y del constitucionalismo liberal (Siglo XIX y XX) tanto en la esfera secular, como religiosa, se han utilizado a los intermediarios (estado, partidos políticos, sindicatos, organización religiosa, asociaciones) como base de un sistema convenido entre las partes. Hoy estos intermediarios institucionalizados han entrado en crisis.

La sociedad actual accede directamente al conocimiento, a la información, experimenta y  vive el mundo actual en primera persona. Como afirmaba un pensador coetáneo “no es que estemos en una época de cambios; es que estamos ante un cambio de época”.  Estamos ante un nuevo orden. Un nuevo orden donde sobran los intermediarios.

Como en todo cambio de época, coexisten las tendencias conservacionistas y las tendencias innovadoras. Esta coexistencia no siempre es pacífica, a menudo suele ser conflictiva.  Los conservacionistas quieren retener el pasado por miedo al porvenir: “Es mejor lo bueno conocido, que lo malo por descubrir”; en cambio los innovadores consideran que el porvenir es algo necesario y el pasado, una especie en vías de extinción: “si no te arriesgas, no sabrás lo que vas a encontrar o lo que te habrías perdido”. Dos actitudes y comportamientos contrapuestos.

En respuesta a esta nueva rebelión de las masas, los intermediarios refuerzan sus principios fundamentales a fin de retener a la audiencia que le es más fiel, por temor a su desaparición. Vemos hoy como los sindicatos y partidos políticos  se ven impotentes ante la fuga de votantes y simpatizantes. Los movimientos y asociaciones sociales, vecinales, culturales son hoy mucho más atractivas y dinámicas, que la clásica organización sindical y política.

En este “tercer sector”  no se pide compromiso, no se piden datos de filiación, no hay que abonar fuertes sumas,  no se obliga a adoptar un pensamiento único o ideología política concreta, la diversidad y transversalidad dibuja su perfil más amigable de cara a la sociedad. La libertad se expresa en estado puro, algo que no ocurre en los sindicatos y las organizaciones políticas. La ciudadanía recupera, en esencia, su plena soberanía y “libre albedrío”.

Lo mismo ocurre en el ámbito religioso. Las organizaciones religiosas, por ejemplo la Iglesia católica,  tienden desde su cúpula dirigente a negar la modernidad y lo moderno. Alertan del peligro de las innovaciones tecnológicas, de las investigaciones científicas y de las nuevas “modas” culturales, sociales o sexuales. Incluso recientemente la Iglesia Católica ha alertado de la resurrección de dos antiguas herejías: el pelagianismo y el gnosticismo (condenadas en los albores del cristianismo).

A menudo esta reacción suele provenir grosso modo de sectores conservacionistas  y ultra conservacionistas presentes en estas organizaciones religiosas. Si observamos los sectores innovadores de estas mismas organizaciones, el resultado que encontramos es el similar al observado en los que prescinden de intermediarios. También el conflicto entre conservacionistas e innovadores llega a las organizaciones religiosas y no es un fenómeno solo del catolicismo, también está presente en el Islam, en el Judaísmo y en otras iglesias cristianas.

En este nuevo orden, el pueblo (véase ciudadanía) manda y decide a libre voluntad en virtud de su soberanía. Fruto de esta nueva forma de convivir es un nuevo orden democrático 2.0.  

La Libertad inherente a la democracia 2.0 está por encima de las creencias religiosas y del pensamiento político. La libertad religiosa y de conciencia es inherente a esta nueva democracia. Las instituciones han de servir al ciudadano, puesto que es el ciudadano quien las crea y financia. Las instituciones han de incorporar principios éticos en su actividad y gobernanza para eliminar la corrupción, el fraude o la delincuencia de las mismas. El gobernante es un servidor, no el dueño o señor de la institución.  

Lo que se está produciendo en realidad es un cambio de paradigma. En muchos sentidos, se está volviendo al origen de la democracia (“el gobierno de todos”), rechazando las formulas oligárquicas (“gobierno de unos pocos”) y autocráticas (“gobierno de uno solo”) de ejercicio del poder en el antiguo régimen, presentes a lo largo del siglo XX.

Las críticas recientes a la libertad de expresión  vienen dadas por la existencia de movimientos neo puritanos en toda Europa. Estos movimientos se ocultan en organizaciones opacas que orbitan en torno a grupos y organizaciones extremistas.

El auge nacionalista de la extrema derecha en Europa y del populismo revolucionario de izquierdas  ha propiciado el resurgir del extremismo religioso e ideológico.  Si uno escarba en las denuncias efectuadas contra humoristas y artistas se podrán encontrar señales que nos indican la participación de estos movimientos extremistas.  También este movimiento se halla en ocasiones infiltrado o mejor dicho camuflado, en las propias instituciones, tribunales y organizaciones instituidas.  Este fenómeno escandaliza, indigna, debilita y corrompe al modelo democrático aun en vigor.

Usan las redes sociales para corromper a la audiencia, el debate y el discurso. Tratan con sus acciones reorientar la opinión pública hacia la sumisión incondicional al pensamiento único y para proclamar el fin de la democracia como sistema válido de convivencia.  Este fenómeno creciente no es únicamente valido en España, también existe en otros países de Europa. Es vox populi la existencia de este fenómeno y la preocupación existente por la calidad democrática europea ante el auge de los extremismos. El fantasma de los años treinta recorre de nuevo Europa.

Las autoridades religiosas y políticas deberían hacer valer su poder para poner coto a estos extremismos, tanto de puertas afuera; como de puertas adentro (algo que, por desgracia, no suele hacerse por puro corporativismo irresponsable).  Los ciudadanos también, desde su libertad, deberían contribuir a alejar el pensamiento extremo único de sus vidas y entornos. Si queremos avanzar en la democracia, debemos “despertar” y ponernos en camino.  

Ojalá no tengamos que ver más a ciudadanos demócratas condenados por expresarse libremente. Ojalá el respeto a los derechos humanos se consolide. Ojalá la violencia y la barbarie no se utilicen para dinamitar la paz y la convivencia. Ojalá podamos vivir en un mundo mejor y sobre todo en LIBERTAD...

Os dejo para reflexionar este poema cantado del grupo JARCHA en los albores de la Transición Española.



Dicen los viejos que en este país hubo una guerra
y hay dos Españas que guardan aún,
el rencor de viejas deudas

Dicen los viejos que este país necesita
palo largo y mano dura
para evitar lo peor

Pero yo sólo he visto gente
que sufre y calla
Dolor y miedo

Gente que sólo desea su pan,
su hembra y la fiesta en paz

Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá

Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá
Dicen los viejos que hacemos
Lo que nos da la gana
Y no es posible que así pueda haber
Gobierno que gobierne nada

Dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta
Que todos aquí llevamos
La violencia a flor de piel

Pero yo sólo he visto gente
Muy obediente, hasta en la cama
Gente que tan sólo pide
Vivir su vida, sin más mentiras y en paz

Libertad, libertad
Sin ira libertad
Guárdate tu miedo y tu ira

Porque hay libertad
Sin ira libertad
Y si no la hay sin duda la habrá

Libertad, libertad
Sin ira libertad
Guárdate tu miedo y tu ira

Porque hay libertad
Sin ira libertad
Y si no la hay sin duda la habrá

Libertad, libertad
Sin ira libertad
Guárdate tu miedo y tu ira

Porque hay libertad
Sin ira libertad
Y si no la hay sin duda la habrá

Libertad, libertad
Sin ira libertad
Guárdate tu miedo y tu ira

Porque hay libertad
Sin ira libertad
Y si no la hay sin duda la habrá

Libertad, libertad
Sin ira libertad
Guárdate tu miedo y tu ira

Porque hay libertad
Sin ira libertad
Y si no la hay sin duda la habrá

(JARCHA. Libertad sin Ira, 1976)

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