La revolución del “Me gusta”








Desde que Facebook lanzó en el año 2009 el botón “Me gusta” para marcar las preferencias de web visitadas en su red, millones de personas en el mundo han logrado generar una revolución social a escala global.

El símbolo del puño erguido y dedo pulgar inhiesto es icónico, como el logo de la Coca-Cola o el famoso eslogan publicitario de Ikea “la república independiente de mi casa”.  Los amantes de la iconografía y de la semiótica  recordarán sin duda el gesto imperial romano de levantar el pulgar tras una lucha de gladiadores, para decidir sobre la vida o la muerte del derrotado en función de la decisión adoptada por el auditorio.

El símbolo de “me gusta” contiene un significado claro de vitalidad, de aceptación, de conformidad, de afirmación y de benevolencia. Un significado cool que nos indica que lo que hacemos o lo que decimos es en apariencia bueno y correcto. Ese gesto por si mismo nos genera autoestima y nos autoafirma en la excelencia de nuestros actos.

Tener muchos “me gusta” ha provocado dos situaciones concurrentes: por un lado el nacimiento de una nueva adicción patológica como consecuencia de la obsesión por tener cientos, miles de “followers” en un espíritu de franca competencia; por otro lado ha generado sinergias entre personas que en un mundo presencial, jamás se habrían encontrado o conectado. Lo cual es muy positivo para el desarrollo de las sociedades avanzadas.

 Apoyar o no hacer de las causas propuestas tu causa, tiene mucho que ver con la revolución de los “me gusta  A menudo la creación de contenidos da lugar a la opinión compartida de los asuntos cotidianos. Opinión que se traduce en acciones a posteriori. Frente a una acción siempre existe la reacción en sentido contrario. Frente a una opinión siempre se opone una opinión contraria. 

Por tanto pulsar el “Me gusta” significa dar tu conformidad a la opinión compartida expresada en cada entrada del grupo que está comentando un determinado asunto.  Esto genera debate y el debate genera nueva opinión pública. Una opinión pública que alimenta hoy a la mayoría de los medios de comunicación. Medios que ejercen de altavoces necesarios para que la discusión llegue a la sociedad y a la esfera política.  El simple pulso de un botón llamado “me gusta” puede dar lugar a un cambio en el ámbito social, económico, político, religioso o cultural.  Esto es lo que provoca el nacimiento de la revolución del “me gusta”.

El usuario de esta web, se convierte en un ciudadano soberano libre que  se constituye en orador ante el debate público. Su participación es libre y voluntaria. Actúa directamente y sin intermediarios, proponiendo cosas, criticando comentarios, aportando información,   participando del debate en definitiva.

En el debate se aprecia la diversidad de opiniones y la transversalidad de las ideas propuestas a debate por cada usuario.  Esta forma de participación genera sinergias y vínculos afectivos, grupos de presión y asociacionismo virtual.  Hace relevante a la conocida como “sociedad civil”.  Un nuevo poder social que progresivamente va tutelando y colonizando al tradicional poder mediático, económico y político. Esta es sin duda la gran revolución. Los “sans culotes” virtuales de nuevo se revelan como motor de la historia. Un motor revolucionado que a menudo suele estar protagonizado por mujeres, jóvenes e intelectuales.

El siglo XXI ha llegado con las más conocidas innovaciones tecnológicas: las “redes sociales”, los móviles “inteligentes” y la “inteligencia artificial”. Con ellas se fue fraguando el espíritu neo democrático aludido.

Facebook y otras web de contenido general actúan como antaño los periódicos o la radio. Con la diferencia de la conectividad permanente y la interacción libre de sus usuarios. Sindicatos y partidos políticos quedan ocultados en un segundo plano. En esta revolución, es la hora de la democracia social directa.

Pero frente al vitalismo del dedo pulgar hacia arriba, toda acción tiene siempre una reacción en sentido contrario, en este caso, de signo negativo. 

Como en todas las revoluciones, siempre existe la parte opuesta a los cambios (los reaccionarios o contrarrevolucionarios). La parte que se conforma con lo existente y niega la necesidad de cambios.  

Es la actitud de los usuarios del nuevo botón “no me gusta”;  es la actitud de protesta e inconformismo ante las posiciones adoptadas en un determinado grupo de debate.  Muchos de los que pulsen este botón tenderán a apostar por el pensamiento único y a servirse de intermediarios acreditados para sostener sus argumentos.  La rigidez o moderación del mensaje expresado vendrá dado por la posición del usuario ante el tema tratado. Trataran en ocasiones de dominar o manipular de forma interesada el debate y expulsar del mismo al que piensa de forma diferente.

La revolución del “Me gusta” es en definitiva una revolución de palabras, de frases, de actitudes y comportamientos, de compromisos e inhibiciones, es una revolución que surge en el entorno virtual; pero que trasciende al mundo presencial en forma de cambios esenciales en la organización política, en el modelo económico, en la estructura social, en el concepto de religión, en la manifestación cultural y en su interacción con el medio natural.   Era algo que hace tan solo 20 años nadie preveía que pudiera ocurrir.

Antes, solucionar problemas era cosa de políticos e instituciones, hoy solucionar cosas es conseguir muchos “me gusta” (reales) para el fomento de las causas sociales, culturales o medioambientales. La creación de espacios libres permite una mayor implicación de la ciudadanía en los asuntos públicos que les interesan. La prueba de esta implicación es la ruptura de los sistemas de partidos tradicionales, la afluencia de nuevas formaciones surgidas en movimientos y plataformas sociales o a través de las redes sociales.  

Estos espacios libres, permiten tener una perspectiva diferente de la realidad a la prefabricada por los poderes establecidos.  Espacios libres, democráticos, sociales y abiertos a la ciudadanía, para la ciudadanía y con la participación de la ciudadanía. Bienvenido “Me gusta” a este nuevo Ágora virtual.


ME GUSTA !!!

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