El mundo contemporáneo II. La Europa napoleónica (1799-1814)
El auge de revoluciones sociales y antiimperialistas en la zona desarrollada del mundo, cambió el paradigma de la forma de conducirse de los pueblos del mundo, en especial en el siglo XIX en Europa.
El movimiento patriótico del siglo XVIII había eclosionado en regímenes que rompían con el "antiguo régimen", una nueva generación de políticos nacidos en la segunda mitad del siglo XVIII en plena revolución industrial introdujeron en Europa una nueva forma de pensar, de sentir, de vivir y de hacer política.
Gran Bretaña la principal potencia europea y mundial de aquella época estaba en pleno proceso de reforma de su sistema político, económico y social. En 1800 se verificaba la unión trascendental de los reinos fundadores del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda: Escocia, Inglaterra + Gales e Irlanda, pasan de ser dominios del monarca inglés (Unión Dinástica); para pasar a ser un estado unificado y soberano. El monarca aunque conserva atribuciones propias del antiguo régimen, acuerda con el parlamento repartir el poder en un cuerpo ejecutivo (gobierno), uno legislativo (parlamento británico) y judicial (Tribunales del Reino Unido). El estatus con sus colonias apenas variará durante el siglo XIX. Su potente armada imperial, ampliará territorialmente al imperio tanto en África como en el sudeste asiático.
Es en Francia donde el desarrollo producido por su joven y a menudo inestable república, surgida de la revolución, la convertirá a finales del siglo XVIII en la segunda gran potencia europea del siglo XIX.
Tras la ejecución de Luis XVI de Francia en 1792 por los revolucionarios franceses, se produjo una reacción antirrevolucionaria en el resto de las potencias coronadas europeas: España, Sacro Imperio Romano-Germánico, Austria; Suecia, Rusia o Gran Bretaña, Consideraron que la revolución había llegado demasiado lejos y que permitir la expansión de la revolución podía poner en peligro la estabilidad de las históricas monarquías europeas. Los ideales revolucionarios franceses se habían introducido en el cambio de siglo en la mayoría de los países con monarquías absolutas o autocráticas. Se habían formado grupúsculos de intelectuales contrarios a la monarquía y favorables a un régimen republicano y/ constitucional, siguiendo los modelos francés y estadounidense.
Entre 1792 y 1802 hubo varias guerras en el continente europeo y en el Mediterráneo. La primera fase (1792-1795) fue la respuesta lógica de protesta de las monarquías europeas contra la ejecución de Luis XVI de Francia por parte de los revolucionarios. El resultado fue la victoria francesa en el campo diplomático (Declaración de Pilnitz, 1791) al llegar a un acuerdo de paz por separado con el Sacro Imperio Romano Germánico. A cambio de la Paz, el Sacro Imperio Romano Germánico reconocía formalmente a la República Francesa y el reconocimiento de Francia a la primera partición de Polonia (Una de sus partes había sido ocupada por tropas prusianas en 1772) por parte del Reino de Prusia (una potencia en ascenso durante el siglo XIX).
La segunda fase del conflicto (1795-1802) era mas de tipo económico y de expansión colonial. La Batalla del Nilo (o de las Pirámides, 1798-1802) entre Gran Bretaña y Francia se saldó con la derrota Francesa y con una victoria, esta vez en el campo de batalla, de Gran Bretaña.
Napoleón Bonaparte, cónsul de Francia y comandante en jefe de las tropas francesas en Egipto, inició el regreso a Francia aclamado como héroe de la nación francesa. A su regreso en 1799 se le confirió el título y cargo público de Primer Cónsul de Francia con carácter vitalicio. Dotado de un enorme poder en sus atribuciones como nuevo jefe de estado, inició el proceso de gestionar la paz en Francia y de consolidar sus conquistas en el exterior.
En 1802, Napoleón firmó con el rey británico la paz de Amiens, a fin de poner fin a las guerras habidas con Gran Bretaña. Haití que se había rebelado contra Francia, fue el objeto de un viraje de Francia hacia la política colonial francesa en América. Reconquistar Haití y recuperar la gobernabilidad de la colonia de la Luisiana (cedida por España a Francia en 1800) fueron sus objetivos inmediatos.
En el mapa europeo, Trató de unificar la zona norte de Italia en un nuevo estado (Asociado y protegido por Francia) llamado "república cisalpina o o italiana" cuyo presidente sería el propio Napoleón. Con respecto a Suiza, se conformó una nueva Confederación Helvética bajo su protección personal. Dada su alianza con Prusia, Francia optó por intervenir en los asuntos del Sacro Imperio, sobre todo en lo tocante al nacionalismo prusiano y sus relaciones con los otros estados alemanes. En 1803, la dieta alemana, por sugerencia de Napoleón, acordó reducir los innumerables estados alemanes a cuatro: Prusia, Baden, Wurtemberg y Baviera con el fin que el príncipe elector austriaco (su emperador) pudiera ser coronado como emperador de "Alemania".
La reorganización de Napoleón molestó a Gran Bretaña y Austria, por lo que en 1805 de nuevo entraron en guerra (1805-1814). En esta ocasión el terreno de combate fue tanto en el continente europeo como en el territorio colonial británico y francés. En esta ocasión el Reino de España y de las Indias (1707-1814) que por entonces atravesaba un periodo de inestabilidad en las camarillas palatinas, se vio duramente afectado por esta guerra internacional.
Francia había renovado los llamados "Pactos de Familia" (1796, Tratado de San Idelfonso) con España. Lucien Bonaparte, hermano de Napoleón se había convertido en el nuevo embajador de Francia con plenos poderes en la corte de Madrid. Carlos IV (1788-1808) era el rey de España y estaba asesorado por su "valído" Manuel Godoy y Álvarez de Faria (Mandato: 1792-1808), verdadero "hombre fuerte" en la sombra para los asuntos de España.
La corte por entonces estaba dividida entre los que deseaban mantener relaciones con Francia ("Camarilla de Aragón" con el Príncipe de Asturias Fernando de Borbón al frente) y los que deseaban no mantenerlas ("Camarilla de Castilla", con M. Godoy y la reina María Luisa de Parma al frente). Los ilustrados españoles ("aragoneses") vieron con buenos ojos la política interior de Napoleón en Francia, como la codificación del derecho civil y penal, así como signos considerados "modernos" en el ámbito de la industria, la agricultura y el comercio. También en el de la educación y la cultura. En cambio los absolutistas ("castellanos" consideraban que apoyar a Napoleón era romper la alianza que de forma natural se debía tener con el pretendiente francés al trono (Luis XVIII, 1795-1815 en el exilio; 1815-1824 en el trono).
En 1804 Napoleón Bonaparte dio un golpe de Estado y disolvió la república inaugurando el Primer Imperio Francés, erigiéndose el mismo en el nuevo monarca de Francia, inaugurando una nueva dinastía en Francia, la Casa de Bonaparte. La primera dinastía "plebeya" de la historia de Francia. Se convirtió asi en el nuevo emperador Napoleón I "de los Franceses". Tras una maniobra diplomática poco ética, obligó al Papa a bendecir su consagración como Emperador, lo que equivalía en la época a reconocerlo formalmente.
En España los absolutistas estaban escandalizados; en cambio los ilustrados vieron la posibilidad de una revolución ilustrada en España. Carlos IV adoptó una postura ausente y de equidistancia en los asuntos cortesanos, encerrándose en si mismo. En cambio M. Godoy y la reina María Luisa conspiraban para mantener el pacto con los Franceses contentando con ello a ambas camarillas palatinas. El príncipe de Asturias, también favorable a la alianza con Napoleón, comenzó a maniobrar entre bambalinas y a espaldas de Godoy y su padre.
La Batalla de Trafalgar en 1805 marcó el inicio de la intervención española en la guerra entre Gran Bretaña y Francia. España, aliada de Francia, aportó la mayor parte de su Armada para luchar junto a los franceses contra Gran Bretaña. La flota franco - española resultó un fracaso absoluto. Nada podían hacer ante el poderío y estrategia naval de Lord Nelson, almirante de la flota británica. Para España fue el resultado fue un desastre aun mayor que para Francia, al haber usado gran parte de la vetusta "flota de indias", dejó incomunicadas y sin defensas a las colonias de España en América, además de dejar a merced de cualquier invasor el propio territorio peninsular español.
la Paz de Tilsit de 1805 marcó un entreacto en la guerra entre Francia y Gran Bretaña. España estaba al borde de la rebelión interna. En Palacio las dos camarillas tomaron posiciones. La "Camarilla de Castilla" fue favorable a Carlos IV y a Godoy (absolutistas) que pretendía la neutralidad en la guerra, manteniendo relaciones con Inglaterra y Francia; la "Camarilla de Aragón" en cambio fue favorable a un cambio de monarca y una alianza fuerte con Francia, apoyando la causa del príncipe Fernando (futuro Fernando VII).
En 1807 estando la familia real en El Escorial, el príncipe fue forjando una alianza palatina interna con algunos nobles de la "Camarilla de Aragón", dispuestos a derrocar a Carlos IV en un golpe palatino. El príncipe cauto, prefirió que se le presionara a Carlos IV a la abdicación por vías pacíficas; o bien que Carlos IV destituyese y expulsase de la corte a Manuel Godoy. Por entonces existían rumores de amoríos entre Godoy y la reina María Luisa, algo que molestaba al príncipe.
Además de cortesanos, Fernando de Borbón envió a Francia a mensajeros clandestinos para pedir al emperador Napoleón I apoyo a su causa en el caso que triunfase el complot contra Carlos IV. El complot fue descubierto por el propio Carlos IV casualmente. Los conspiradores fueron detenidos como traidores a la Corona y el príncipe Fernando sufrió confinamiento y aislamiento en sus habitaciones palatinas como castigo paterno ejemplarizante.
Fuera de Palacio, comenzaron algunas autoridades a quejarse de la "chusma gabacha" en relación a las tropas francesas que el rey Carlos IV había autorizado a Napoleón I para facilitar su paso por España, rumbo a la conquista de Portugal. La idea de Napoleón I era dividir en dos Portugal, el norte sería para España y el Sur para Francia (por su proximidad a los puertos de Cádiz, frecuentado por buques ingleses y a la colonia británica de Gibraltar donde Gran Bretaña tenía uno de sus grandes bastiones para el control del estrecho de Gibraltar. En cláusulas secretas, Napoleón I y Godoy habían pactado que en el centro de Portugal próximo a Extremadura se debía crear un territorio independiente para uso y disfrute en exclusivo de Manuel Godoy.
Los militares franceses se alojaron en fondas y viviendas particulares, o en campamentos improvisados; los oficiales en viviendas de las principales autoridades. España no tenia aun acuartelamientos permanentes para el ejército. El mal comportamiento de los franceses obligó a muchas autoridades a protestar en Palacio, generándose un fermento de levantamiento comunal o social a corto o medio plazo sino se remediaba la situación. Carlos IV dejó el asunto en manos de Godoy a quien no le interesaba nada romper con Francia. Gran Bretaña estaba al acecho en las costas españolas y amenazaba a las colonias españolas de América. La ayuda francesa era fundamental.
Por temor a levantamientos, Godoy Aconsejo a la Familia Real a trasladarse al Real Sitio de Aranjuez como paso previo a un posible embarque en Cádiz rumbo a las colonias llegado el caso. El 19 de maro de 1808 el complot de la "camarilla de Aragón" reconstruido en Aranjuez, se puso de nuevo en Marcha. El príncipe había sido perdonado por Carlos IV y se había reintegrado a la vida palatina con normalidad. Aunque en secreto colaboraba con los conspiradores. Esperaron a que Godoy abandonase el palacio real para iniciar un motín popular (a modo de levantamiento comunal clásico) dirigido por la nobleza de la camarilla de Aragón. Este motín acabó con la detención y huida de Godoy, dejando sin apoyos al monarca Carlos IV. el Monarca se dio cuenta que el complot no podía ser abortado y en un intento por tener una salida digna, abdicó la corona en Fernando de Borbón y se marchó al exilio rumbo a Francia. Una vez entronizado (mediante proclamación formal) Fernando VII (1808-1809 y 1814-1833), dispuso una embajada a Napoleón I para organizar un encuentro de ambos.
La debilidad de la monarquía española y el inmenso imperio patrimonial de la monarquía hispánica que tenía de facto a su disposición, motivo a Napoleón I a hacerse con la corona española y sus riquezas coloniales. Carlos IV que había abdicado el 19 de Marzo de 1808, se encontraba en el Castillo francés de Fontainebleau en calidad de invitado del emperador Napoleón I, mientras se decidía su futuro. Godoy que se había incorporado a esta nueva corte palatina siguió intrigando con el emperador. Buscaba la restauración de Carlos IV y el restablecimiento de los acuerdos pactados en el reparto de Portugal.
El emperador accedió a la solicitud de Fernando VII y lo convocó a Bayona. Una vez que la comitiva real llegó a Bayona esta fue detenida. Napoleón I había traicionado a Fernando VII. Le obligó a devolver la corona a Carlos IV. Ante la situación, Fernando accedió ante su indefensión. Carlos IV se negó a aceptar la corona, cediéndosela a Napoleón I. El emperador se la cedió a su hermano José Bonaparte, que era rey de Nápoles en aquel momento, convirtiéndose en José I de España.
Mientras este baile de las coronas se daba en Bayona en España la Junta Suprema Gubernativa del Reino, que había constituido Fernando VII a modo de regencia mientras el estaba ausente en Francia, se atuvo en todo momento a las ordenes dadas por Fernando VII. Al enterarse por mensajeros que el rey había sido detenido, la junta suprema divulgó esta situación en Madrid y otras localidades. A fin de generar apoyos al monarca detenido.
En este breve periodo de tiempo se recibió en el Palacio Real una carta de Carlos IV anunciando que Fernando VII había sido depuesto, que él había recuperado la corona brevemente y que esta había sido cedida al emperador de los franceses. Debían pro tanto acoger al nuevo monarca José I Bonaparte, pues tal era su deseo y el del emperador. También se decía que los infantes que habían quedado en Palacio Real debían ser escoltados hasta la frontera para reunir a toda la familia en Fontainebleau. Estaba previsto que los infantes salieran el 2 de mayo de 1808.
La Junta Suprema estupefacta por lo ocurrido en Francia y sin saber a ciencia cierta lo ocurrido realmente, optaron por acatar las ordenes de Carlos IV. Entre tanto llegaron otras misivas de los mensajeros enviados a Bayona, en las que Fernando VII afirmaba haber sido secuestrado por Napoleón y que debían convocar a cortes constituyentes en cuando pudieran, asi como establecer una regencia del reino durante su ausencia. (Esta misiva la escribió Fernando VII dos días antes de ser depuesto).
En la corte palatina se formaron dos bandos: los castellanos absolutistas y los ilustrados aragonesistas optaron por revelarse contra el "rey intruso" José I, en defensa del "rey legítimo" Fernando VII. Los ilustrados "afrancesados" optaron por recibir con alborozo al nuevo monarca francés. La llegada del Lugarteniente de José I, Joaquín Murat a Madrid, provocó la renovación de la Junta de Gobierno únicamente con ilustrados afrancesados. La corte de Carlos IV y Fernando VII se disolvió y gran parte de la nobleza tomó partido por la causa fernandina. En poco tiempo se formó una clandestina segunda Junta Suprema Gubernativa del Reino a modo de gobierno provisional.
En los pueblos y ciudades de España, también en las colonias, se formaron juntas de gobierno locales, provinciales o coloniales en defensa de la legitimidad de Fernando VII. Estas juntas se mostraron independientes unas de otras, sin una autoridad superior que las coordinase. Asi vemos como algunas juntas establecieron relaciones diplomáticas con Gran Bretaña y proclamaron la guerra a Francia. En algunos casos, como pro ejemplo Andalucía hubo un poder regional de tipo militar que posibilitó la organización gubernativa y de acción militar en toda la región.
La junta suprema fernandina se trasladó en 1809 (entrada de José Í en Madrid) al Real Sitio de Aranjuez (que se había adherido a la causa fernandina), donde estableció su sede provisional. La junta suprema afrancesada se hizo con el control del gobierno e inició su conquista de territorios tanto en la península como en las colonias.
En las colonias aunque las primeras juntas se formaron a partir de 1810 "grito de …" ya existía previamente un fermento de nacionalismo criollo que aprovechó la guerra de la independencia española, para promover su propia guerra de independencia con respecto a España. Entre 1810 y 1830 la mayor parte de las colonias españolas en américa central y Sudamérica se habían independizado. las colonias del norte del continente habían sido conquistadas por Estados Unidos y Francia, en sucesivas guerras de conquista. Gran Bretaña también se llevó parte del botín del imperio hispánico aprovechando la guerra española.
Entre 1808 y 1810 Los franceses ocuparon la mayor parte de la península ibérica sin apenas resistencia de los mal formados y equipados ejércitos junteros fernandinos. En 1809 en la Batalla de Bailén el ejercito organizado de Andalucía, con apoyo naval británico, lograba hacer frente a las fuerzas imperiales francesas, derrotándolas en el campo de batalla. En 1810 los miembros de la Junta Suprema de Gobierno, ya establecida en Cádiz, se constituyeron en el Consejo de la Regencia del Reino, mostrando su lealtad a Fernando VII y convocando a Cortes Constituyentes del Reino. Paralelamente en Bayona Napoleón dictó el Estatuto de Bayona, para lo que requirió diputados españoles para que le dieran curso y una cierta legitimidad a este texto que pretendía ser constitucional.
Las cortes constituyentes se formaron en la San Fernando en 1810, una epidemia de cólera, les obligo a refugiarse en la "isla de León" en las proximidades a Cádiz. Isla fuertemente fortificada y defendida por la Armada británica fondeada en la bahía. Las cortes de Cádiz, elaboraron una nueva constitución que introducía novedades con respecto al antiguo régimen, propuestas revolucionarias para la época, que hicieron que los absolutistas las consideraran "demasiado liberales". Dentro del bando fernandino y en relación con las cortes, se formaron dos grupos" Moderados" y los "Exaltados". Los primeros querían que fuera el Monarca quien dictase la constitución, dado que aun consideraban que dictar una constitución era prerrogativa del monarca en exclusiva; los segundos pretendían someter al monarca a la constitución. ç
El 19 de marzo de 1812 se proclamaba solemnemente en Cádiz la primera constitución española conocida popularmente como la "Pepa". A los "padres de la constitución" se les denominó popularmente como "Liberales", dado que habían "Liberado" al pais de la monarquía absoluta. El movimiento patriótico liberal y constitucionalista había triunfado. Las victorias en el campo de batalla posteriores de los lealistas fernandinos obligaron a José I a abandonar el trono y devolverle la corona a Napoleón I. Las tropas lealistas fernandinas siguieron avanzando hasta 1813,cuando el ejercito francés josefino abandonó España. Napoleón I no le quedó otra salida que devolver la corona a Fernando VII.
El modelo "liberal" y "revolucionario" francés caló en las clases no privilegiadas del continente, quienes en un intento por mejorar su estatus jurídico y sus condiciones de vida, trataron de emular a los revolucionarios franceses y estadounidenses. El absolutismo monárquico comenzó a resquebrajarse; asi como la ilustración del siglo XVIII. El liberalismo económico (de patente británica) y el liberalismo político (evolución de la ilustración francesa y estadounidense) se impusieron como pensamiento dominante durante todo el siglo XIX.
La división del trabajo en la era industrial dio paso a dos nuevas clases sociales: la de los "propietarios" (llamados burgueses o ciudadanos) y la de los "trabajadores o productores". El modelo económico burgués-liberal importado al continente desde Gran Bretaña posibilitó la cultura emprendedora en el campo de la industria, la agricultura y el comercio; asi como el desarrollo tecnológico en la formación de cuadros técnicos e intermedios. Apareció de forma progresiva a lo largo del siglo la empresa capitalista, bien en su forma de empresario individual, bien en forma de empresa societaria. Aparecieron las primeras formas de oligarquías mercantiles en la detención del poder económico, social y político.
La guerra entre Gran Bretaña y Francia aun no había acabado, Francia se impuso como potencia hegemónica en el continente ("Sistema continental") y Gran Bretaña se impuso en los mares y océanos con su imponente fuerza naval.
A medida que el imperio napoleónico se hizo mas grande, el mantenimiento del mismo supuso un gran coste a las arcas francesas y la progresiva desatención a los problemas internos del imperio. El nacionalismo comenzó a aparecer en muchos territorios sujetos a la autoridad imperial francesa. Países Bajos, España, estados italianos, estados alemanes sugerían romper relaciones con Francia y autoproclamarse estados independientes y soberanos. En las colonias pasaba lo mismo. Aunque Napoleón I consideraba que eran estados vasallos o autónomos del imperio, los cuales habían sido "liberalizados" del yugo de sus antiguas autoridades o metrópolis; en la practica se habían convertido dependencias del imperio y se encontraban sujetos a la ley francesa.
Napoleón I no contaba con los movimientos nacionalistas que deseaban "liberarse" del yugo imperial francés. Fundamentalmente el nacionalismo español durante la guerra de la independencia puso las bases para otros nacionalismos europeos, concretamente en Alemania e Italia, que tras unirse, a iniciativa de Napoleón I en la "Confederación Germánica" e Italia en la "República Cisalpina", aspiraron a "liberarse" de la tutela francesa constituyendo nuevas formas de estado unitario y soberanos, Alemania por la vía federal e Italia por la unificación de los estados italianos aun por determinar. El nacionalismo alemán dio pie al desarrollo de la historiografía y la filología alemana en busca de un origen y espíritu común, "Volksgeist", a todos los microestados que formaban la confederación y otros pueblos de "lengua alemana". El nacionalismo alemán se unió al liberalismo emergente, entendido como ideología dominante.
En 1810 Napoleón emprendió la penúltima de sus grandes guerras, la conquista del vasto imperio Ruso. Rusia se había desligado del "sistema continental" (aliados de Francia) ubicándose en un espacio favorable al entendimiento con Gran Bretaña (defensa del Báltico frente a Suecia y del Mar Negro frente al imperio turco) y sobre todo con los nacionalistas Alemanes (en especial con el Reino de Prusia). Rusia se estaba occidentalizando y modernizando, tomando como referencia los modelos europeos. Pero internamente seguía siendo una autocracia de derecho divino y de régimen feudal, lo cual también generaba problemas internos a la monarquía de los zares y también tuvo que luchar contra los nacionalistas asiáticos del imperio, que comenzaron a surgir en este periodo.
La logística y el coste de la guerra en el frente ruso fue el caballo de batalla de Francia. Un duro hándicap que tenía que afrontar con inteligencia. Apostó por autoabastecerse del territorio conquistado; sin embargo no contaba con la política de "tierra quemada" del emperador ruso. La falta de abastecimientos, las hambrunas , las enfermedades, la inmensidad del territorio ruso y el duro clima ruso, acabaron con las tropas de Napoleón I, la primera gran derrota del ejercito imperial francés. Aunque en 1812 llegó hasta Moscú, no pudo retener mucho tiempo la segunda ciudad de Rusia después de San Petersburgo. tras un vano intento de negociación con el Zar Alejandro, Napoleón I ordenó la retirada de sus tropas.
Tras el fracaso de Rusia en todas partes los movimientos nacionalistas iniciaron revoluciones y levantamientos anti franceses, en una nueva deriva de "guerras de liberación" en este caso del yugo francés. Gran Bretaña actuó como protector de los revolucionarios a golpe de ayudas económicas y militares. El Gran Imperio Francés se desmoronó tras la derrota rusa. En la retirada durante la Batalla de Leipzig Napoleón sufrió otra gran derrota. Asi como en España, donde su hermano José Í había abandonado el trono en 1813.
Las potencias que estaban arrinconando a Napoleón I preparaban ya el escenario pos Napoleón, no solo en Francia (se preveía la restauración de la monarquía en la casa de Borbón) sino en toda Europa, había que diseñar un nuevo mapa de fronteras en Europa, ante el ascenso de nuevas potencias: Rusia, Alemania e Italia. También implicaban cambios en el mapa colonial europeo. Estados unidos comenzaba a se vista como una potencia en ascenso debido a su desarrollo económico e industrial. Las nuevas repúblicas americanas, escindidas del imperio español, eran grandes productoras de alimentos y de productos básicos para la industria. Muchos vieron la oportunidad para intervenir en sus mercados en una suerte de neocolonialismo económico. Gran Bretaña y Francia tenían intereses en estos nuevos países.
El 4 de mayo de 1814 Napoleón I Abdicaba la corona en Fontainebleau. Luis XVIII reclamó el trono como pretendiente legítimo de la Casa de Borbón y las potencias europeos se aprestaron a reconocerlo como rey de los franceses. Napoleón I fue enviado a la isla de Elva a la espera de ser juzgado. Acto seguido se reunido en Viena la Conferencia Internacional para tratar el nuevo orden europeo. Se acordó volver al absolutismo monárquico, restaurar el poder de la iglesia católica en los países católicos y buscar soluciones a Alemania (Confederación germánica independiente) y Influencia francesa y piamontesa en los asuntos de Italia, bajo la protección de Austria. Rusia incorporó la "santa Alianza" como ejercito europeo destinado a combatir los focos de resistencia liberales o revolucionarios en el continente.
En España Fernando VIII fue repuesto en el trono, iniciando su segundo periodo de reinado con una política reaccionaria y autocrática. Los diputados de las Cortes de Cádiz le presentaron el texto constitucional de 1812 para su firma, cosa que rechazó de forma tajante. Por influencia de los absolutistas (los conocidos como "persas") que recuperaron su poder tras el regreso de Fernando VII, se consideró que aquella constitución se había hecho sin su consentimiento (algo que no era del todo cierto, dado que dio instrucciones para que se celebrasen en su nombre cortes constituyentes antes de ser depuesto). El espíritu de la Conferencia de Viena también afectó a España.
Los liberales (tanto moderados, como exaltados) y los ilustrados afrancesados huyeron de España para refugiarse en países donde el "liberalismo" aun estaba vigente. Muchos liberales se marcharon a las antiguas colonias a seguir promocionando su "liberalización" con respecto a España. Fernando VII había iniciado una reconquista del imperio colonial americano reforzando la Armada Española con modernos buques de guerra. Otros liberales "doceañistas" se fueron a Gran Bretaña o a Estados Unidos donde adquirieron una buena formación teórica y practica en industrialización y comercio internacional. Su objetivo era retornar a España y emprender una "guerra de liberación" para obligar al monarca a firmar la constitución de 1812.
La era napoleónica dio paso a la edad contemporánea en Europa. El siglo XIX no se entiende sin este periodo. Los cimientos del sistema burgués-liberal europeo y el espíritu revolucionario mundial se pusieron durante el reinado de Napoleón I de Francia. el Congreso de Viena de 1815 creó un nuevo marco de relaciones europeo, basado en el "equilibrio" entre potencias y la resolución teórica de conflictos a través de la diplomacia profesional y las cumbres de los principales mandatarios. con el Congreso de Viena nace el "Internacionalismo" y la diplomacia permanente (embajadas y consulados permanentes y desarrollo del derecho internacional).
Para España la experiencia napoleónica hizo surgir el liberalismo como ideología dominante del siglo XIX, el espíritu de independencia y emancipación de las colonias españolas y el espíritu social revolucionario. Con la guerra de la independencia España comienza la edad contemporánea.






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