El mundo Contemporáneo III. El caos del orden mundial tras el Congreso de Viena (1815-1848)
Tras la detención de Napoleón I de Francia, en 1815, se reunió en Viena una conferencia internacional de jefes de estados y de gobierno para establecer un nuevo orden mundial (europeo). Se considera la primera conferencia de este tipo celebrada en Europa.
En ella se fijaron algunos asuntos importantes, como la necesidad de establecer embajadas permanentes en las principales capitales y la resolución pacifica de los conflictos entre potencias por medio de congresos, conferencias o cumbres a distinto nivel. Con la primera Conferencia o Congreso de Viena nació el "internacionalismo".
Pero lo mas importante eran dos asuntos: el nuevo mapa de poder de Europa y la necesidad de frenar el desarrollo revolucionario en el continente, volviendo al absolutismo monárquico. Los ilustrados, los primeros liberales, los revolucionarios tuvieron que exiliarse debido a que fueron perseguidos por sus ideas.
España y Portugal dejaron de ser potencias globales, dado que ambas comenzaron a perder colonias y a perder peso en las relaciones internacionales. En España se produjo con la restauración de Fernando VII un periodo aislacionista. Portugal acabó como aliado del Reino Unido (que actuó a modo de protectorado con Portugal) a cambio pudo sumarse al desarrollo del comercio internacional y beneficiarse de la industria británica.
En 1806 Napoleón I promocionó la disolución del Sacro Imperio Romano Germánico, dando pie a la Confederación del Rin de mayoría protestante y permitió al Imperio Austriaco hacerse con los estados del sur de Alemania de mayoría católica. la disolución del Sacro Imperio Romano Germánico hizo surgir el sentir nacional alemán. Cuando en 1815, la confederación cambió su nombre a Confederación Germánica, surgió la idea de la unificación de los estados alemanes de origen protestante e incluso el deseo de unirse a sus nacionales del sur católicos. El reino de Prusia que era independiente, optó por ser el promotor del ideal de la "Nacion Alemana" con tendencias tanto unificadoras como federalizante.
El Imperio Austriaco había ganado muchos mas territorios convirtiendo a los Habsburgo en una dinastía poderosa en Europa. Pero era un estado formado por muchas naciones distintas, muchas de las cuales al hilo del nacionalismo alemán, deseaban promocionar sus propias nacionalidades, los checos, los eslovacos, los croatas, los italianos (el Imperio Austriaco tenía en su poder el Lombardo-Véneto y el Reino de las Dos Sicilias), los húngaros (que serán determinantes en años posteriores) y otros pueblos menores reclamaron su idea de Nacion, con tendencias tanto inclusivas (Federación, autonomía) como exclusivas (independencia). el Imperio Austriaco fue un gran imperio pero con bases sociales muy inestables.
Reino Unido y Francia se estaban convirtiendo en las grandes potencias colonizadoras extraeuropeas. la desarrollada marina británica estaba siendo hegemónica en todos los mares, desplazando a portugueses y neerlandeses. Reino Unido no solo era potencia industrial, sino también comercial a escala global. Francia por su parte comenzaba la colonización africana, centrándose inicialmente en el Magreb. También tenía intereses coloniales en América y Asia.
El desarrollo industrial británico del siglo anterior ya había dado sus frutos, tenía una potente industria; pero carecía de materias primas. Por otra parte estaba ya sufriendo las primeras consecuencias laborales de la industria. Había surgido una nueva clase social: la de los trabajadores industriales, que a diferencia de los que trabajaban en la agricultura, estaban mejor organizados y tenían mayor capacidad de movilización. Los propietarios de las fábricas comenzaban a tener problemas laborales, inéditos en la época. Un problema para la que aun no había una solución pensada. La desigualdad comenzaba a ser una realidad en el Reino Unido.
Por otra parte Reino Unido comenzó a tener problemas comerciales con Prusia y la Confederación, dado que la producción de carbón e hierro alemán era mucho mayor que la británica. Los prusianos aplicaban altos aranceles al comercio exterior, lo que encarecía la producción en destino. Reino Unido que tenía una política liberal clásica en su economía no podía tolerar el proteccionismo de facto que aplicaba Prusia. Un duro competidor para Reino Unido. Prusia pudo empezar su revolución industrial de forma rápida (disponibilidad de materias primas) y eficiente (Mejor gestión de la producción).
Esta competición comercial se trasladó al ámbito colonial, creando dos grandes superpotencias: Reino Unido (abundancia de materias primas a bajo precio y mano de obra disponible aunque no cualificada) y Prusia (Mayor producción fabril, menor coste de producción y personal mas cualificado). Las potencias "amigas" fueron tomando posiciones en apoyo de tal o cual potencia. Surge asi el conocido como "equilibrio europeo entre potencias".
El Imperio Ruso, había promocionado en el Congreso de Viena, la creación de la llamada "Santa Alianza" entre las potencias europeas a modo de ejercito continental europeo y alianza permanente entre las potencias. El objetivo de los estados absolutistas era frenar el liberalismo y los conatos revolucionarios en el continente. Francia y España habían restaurado el absolutismo monárquico. Pero comenzaban a tener problemas.
Las revoluciones del siglo XVIII habían creado hábitos y costumbres nuevas en el ejercicio del poder y en la forma de hacer política. Muchas de las novedades aportadas por los revolucionarios y liberales se vieron en determinados círculos sociales-políticos como positivos, por lo que trataron de recuperarlos. El conflicto existencial entre lo "viejo" y lo "nuevo" no proporcionó a los estados estabilidad social y política interna. Frente a los deseos de cambio se aplicó por lo general represión, lo cual favoreció el surgimiento de un nuevo tipo de pensamiento revolucionario.
En 1820, todos estos conflictos internos entre Absolutistas y Liberales resurgen en forma de revueltas callejeras, ataques a las fábricas, rebeldía, alteraciones del orden... desde la base social hacia la cúspide del poder. En esta década se crearon infinidad de sociedades secretas y logias masónicas. Eran en esencia los partidos políticos de entonces. Al suprimirse los parlamentos permanentes tras el Congreso de Viena, los políticos desahuciados y los intelectuales de la época comenzaron a actuar de forma clandestina en el interior y en el exilio exterior. La mayoría de estos revolucionarios eran los liberales e ilustrados proscritos de las revoluciones anteriores ya entrados en años, junto a los nuevos revolucionarios nacidos a finales del siglo XVIII. Todos apostaban por liquidar de una vez y para siempre el "antiguo régimen".
En Italia se dieron los primeros conatos revolucionarios, la sociedad secreta de los "carbonarios" que agrupaba al gremio homónimo, comenzaron a atentar contra las fábricas ("ludismo"), porque consideraban que las maquinas sustituían a la fuerza humana y en consecuencia dejaban sin empleo a muchos trabajadores, lo cual agravaba su situación personal y familiar. Se dio sobre todo en el norte de Italia, donde la influencia francesa y alemana era mas fuerte. Italia aun era un mosaico de estados independientes.
En España la "revolucion de 1820" tuvo un mayor impacto en Europa y de alguna manera influyó en el desarrollo del espíritu revolucionario liberal en Europa en los siguientes años. Fernando VII (1808-1833) ,"El deseado" durante su cautiverio en Fontainebleau, cuando retornó a España, recibió en audiencia a un grupo de nobles de tendencia absolutista que le habían recibido con algarabía cortesana.
Los liberales "doceañistas" en principio se alegraron también por su regreso. Los nobles presentaron un informe sobre lo que ellos entendieron había pasado en España durante su ausencia. Un informe que prácticamente criminalizaba a los liberales por su osadía de haber aprobado una constitución sin consentimiento real. También se exculparon en linea de haber sido obligados a firmarla. Los liberales en cambio le presentaron el texto de la Constitución de 1812 para proceder a su firma y entrada en vigor, como en principio estaba previsto.
El rey Fernando VII, con las ideas de Viena acogió de buena gana a los "Persas" (nobles absolutistas) y rechazó firmar la constitución declarando proscritos a sus firmantes y promotores. El retorno del absolutismo obligó a muchos liberales e ilustrados a exiliarse. Muchos de los liberales se fueron a las Américas, donde ya se estaban produciendo los primeros conatos revolucionarios emancipadores y de independencia (México, Argentina y Venezuela ya se habían convertido en estados independientes). Muchos "doceañistas" se unieron a las filas de los "libertadores" e incluso llegaron a formar parte de sus juntas revolucionarias y sus ejércitos. Otros se marcharon al Reino Unido, donde se formaron en la industria y en las técnicas de comercio.
En 1821, muchos de ellos regresaron clandestinamente a España con muchos conocimientos nuevos que poner a disposición de un futuro régimen liberal. El Capitán General de Aragón, Rafael de Riego y Flórez (1784-1823) con apoyo liberal interno clandestino y externo, se alzó en armas e hizo un pronunciamiento a favor de presionar al monarca para que pusiera su la firma en la Constitución de 1812.
Fernando VII inicialmente no supo reaccionar y se vio obligado en consecuencia a poner su firma en el texto constitucional. Se formó el primer gobierno liberal y constitucional en España. En esta ocasión los "persas" se vieron avocados a retirarse para formar un frente político y contraatacar. Como se puede apreciar las viejas rivalidades entre las camarillas de Castilla (absolutista) y de Aragón (liberal) resurgieron nuevamente en esta ocasión. Durante tres años hubo gobiernos liberales cuyo objetivo era aplicar la constitución y desarrollarla con las novedades aprendidas en el exilio, sobre todo en el ámbito económico y social.
El frente contrarrevolucionario de los absolutistas recurrió a la "Santa Alianza" en busca de apoyo militar para acabar con los liberales. A la llamada solo acudió Francia, que necesitaba audiencia y apoyo de otras potencias europeas, con su ejercito expedicionario "los cien mil hijos de San Luis" . Ninguna otra potencia se presentó. Las viejas rivalidades entre potencias impidieron ponerse de acuerdo. Las potencias tenían además conatos revolucionarios liberales en sus propios limites territoriales. Finalmente se elimina el peligro "Liberal" y Fernando VII en respuesta ejerce su poder absoluto de manera autoritaria.
Mientras esto ocurre en Europa, en la américa colonial hispánica comienzan los procesos "Libertadores" a ganar fuerza, frente a unas autoridades españolas débiles y sin recursos. Estados Unidos, que aun no es una gran potencia, proclama la "Doctrina Monroe" en 1823 atribuyéndose la potestad de intervenir en los asuntos americanos, sin pedir permiso a las autoridades nacionales de las nuevas repúblicas, o a los estados europeos colonizadores. Estados Unidos se proclama el nuevo "amo de América". Pese a ello otros territorios coloniales, como Perú, inician también su ruptura con España. El imperio hispánico comienza a desintegrarse. Entre 1810 y 1830 la mayor parte de las colonias españolas ya son independientes. Una gran parte de los territorios mexicanos comienzan a ser objeto de deseo de Estados Unidos.
En el Reino Unido en 1824 se legalizaron los primeros sindicatos obreros en un intento por equilibrar los intereses de los propietarios con los de los obreros, de esta manera buscaban evitar revoluciones obreras que pudieran poner en peligro el auge de la industria y del comercio exterior. La patria del Liberalismo clásico comenzaba a exportar su nuevo modelo económico y político.
En el Imperio Otomano comenzó a surgir el nacionalismo, sobre todo en al región de los Balcanes (Grecia) y los primeros conatos revolucionarios por el estancamiento del sistema otomano. Los liberales comenzaron a actuar en defensa de un régimen liberal tomando como referencia el británico.
Estas primeras revoluciones tuvieron mucho eco en la prensa naciente, en las algaradas callejeras, en el nacimiento de una intelectualidad liberal que buscaba acabar con el antiguo régimen y establecer un nuevo, moderno, industrializado y próspero régimen burgués-liberal. La burguesía, como cuerpo social diferenciado, comenzaba a estructurarse y a organizarse. La idea exitosa de las sociedades secretas y de las logias masónicas dio paso a la necesidad de crear partidos políticos "de clase" ("asociaciones políticas"), reactivando la vida parlamentaria y el constitucionalismo. Es decir su objetivo era poner fin a los acuerdos de Viena de 1815.
En 1830, de nuevo la revolución volvió a estallar en Europa, en esta ocasión le tocó a Francia. En Viena estuvo en el papel de la gran derrotada y por tanto la que menos apoyos iba a tener por parte de las potencias vencedoras. Esta situación y el hecho de no poder controlar a los liberales (la burguesía en Francia había aumentado desde 1815, gracias al comercio exterior, frente a una nobleza terrateniente debilitada y anclada en el pasado. La revolución francesa había calado en la sociedad de tal modo que era imposible acabar con los liberales. Francia había conseguido mucho con Napoleón I y esas conquistas se echaban de menos, surgieron corrientes liberales nacionalistas y bonapartistas que hicieron mucho daño a la corte parisina. El rey carecía de apoyos reales, en Europa nadie iba ayudar al rey francés. Se vio claramente en el boicot, por parte del resto de potencias europeas, que sufrió Francia con el envío de los "cien mil hijos de San Luis" a España. Francia quedo aislada en el continente y ello motivó respuestas contrarias de signo revolucionario y republicano en 1830.
La revolución de 1830 comenzó como la de 1789, con la insurrección del ayuntamiento de París y de los parisinos. Se formó la Comuna de París como entidad independiente al poder del Rey. La comuna se convirtió en una especie de gobierno provisional francés. Sus integrantes eran todos liberales y revolucionarios. Pero al contrario que en la de 1789, se incorporaron sistemas de control de las masas por parte de la burguesía detentora del poder económico local. La burguesía representaba al pueblo y juzgaba, en esta ocasión, a la nobleza con jueces de carrera y no revolucionarios.
La idea de un gobierno provisional alternativo al vigente gobierno de la corona, como fase previa para el derrocamiento metodológico del monarca, generó una intelectualidad revolucionaria favorable a teorizar y a establecer métodos revolucionarios normalizados. Es decir a crear modelos de revolucion que fueran exportables.
Para muchos intelectuales de la época, la revolucion de 1830, fue un laboratorio extraordinario de ideas revolucionarias, políticas, ideológicas y sociales. No solo buscaban fijar el método revolucionario; sino también pensar en que modelo de regimen se deseaba implantar tras la revolución. Querían evitar una nueva reacción contrarrevolucionaria de los absolutistas. La visión republicana en Francia era mas poderosa que la de la monarquía parlamentaria o constitucional.
Sin embargo la monarquía constitucional o parlamentaria podría ser mas efectiva que reimplantar una república. Consiguieron derrocar a Carlos X de Francia (1824-1830, Casa de Borbón), pero consiguieron que Luis Felipe I de Orleans (1830-1848, Casa de Orleans) se atuviera a lo dictado en la nueva constitución, limitando sus poderes. Esta política de prevención de riesgos en las facciones revolucionarias, posibilitó establecer un nuevo orden constitucional en Francia. Sin embargo entre los liberales surgieron dos corrientes de pensamiento: los que deseaban desarrollar la monarquía constitucional (a los cuales se les comenzó a denominar "liberales monárquicos o moderados" y los que reclamaban la restauración de la república ("Liberales republicanos o exaltados"). comenzaban a nacer los embriones de los modernos partidos políticos y las primeras ideologías "de clase".
Entre las nuevas ideologías surgió el "socialismo" de base burguesa-liberal entre los partidarios de la monarquía constitucional. En cambio entre los favorables republicanos viraron hacia el mundo obrero y apostaron por fórmulas ideológicas como el Anarquismo o el Sindicalismo. La situación de los obreros industriales comenzaba a generar problemas en las elites propietarias y a fracturar la unidad liberal que alumbró la revolución de 1830. Los "bonapartistas" reclamaban el retorno de la dinastía y el romanticismo nacionalista de la "Grandeur" francesa del primer imperio. Napoleón Bonaparte (3º), el nieto de Napoleón I, reclamó el trono desde su cómodo espacio burgués liberal moderado.
En 1837 la emperatriz Victoria I accedía al trono británico, siendo la reina que mas tiempo estuvo en el trono, la última de la dinastía de Hannover. Con ella comienza una nueva era, la "Era Victoriana" que se relatará en otra entrada de este blog.
En España también se produjo el ascenso de la burguesía liberal con el fallecimiento de Fernando VII sin hijos varones. Unos años antes la corte real estuvo dudando designar a un heredero varón válido, Fernando VII durante la restauración del trono había restablecido la "Ley Sálica", que impedía a una mujer sentarse en el trono de España. Sin embargo pocos meses antes de su muerte, abolió la ley sálica y proclamó como su heredera a su hija mayor Isabel. Cuando falleció Fernando VII, la heredera tenía tres años y en consecuencia se debía activar el Consejo de la Regencia, cuya presidencia correspondía a la reina viuda María Cristina de Borbón - Dos Sicilias y Borbón. Las Cortes de Castilla, las de Aragón y Navarra confirmaron su derecho a reinar en España, proclamándola Isabel II, reina de Castilla, Aragón, navarra, etc... (todos los títulos históricos de la monarquía hispánica) añadiéndole la coletilla: "de España e de las Indias".
Sin embargo el infante Carlos María Isidro de Borbón y Borbón (hermano de Fernando VII) reclamó para si el trono de España, por ser el varón con mejor derecho al trono de España. A tal fin exigió a la reina viuda y a las cortes que lo reconocieran como "Carlos V". Al negarse las cortes , el infante declaró la guerra a su cuñada y sobrina, se parapetó en el pais Vasco y Navarra, organizó un ejercito a la vieja usanza, dando comienzo a la primera (1833-1840) de las tres "guerras carlistas" habidas durante el siglo XIX. Este acontecimiento hizo surgir el "carlismo" como pretensión al trono, pero también como ideología política.
En el plano político los absolutistas que apoyaron a Fernando VII, se hicieron leales a la causa carlista; mientras que los liberales (de 1812 y 1820) eran llamados por la reina viuda a engrosar sus gobiernos y ejércitos (llamados "cristinos o isabelinos"). Los exiliados y proscritos fueron rehabilitados. Si bien la reina viuda era reticente a dar vigencia a la constitución de 1812, como reclamaban los liberales "doceañistas", la reina viuda era mas proclive a los liberales de 1820. Consideraba que los tiempos habían cambiado; en consecuencia la validez y la aplicación práctica de la constitución de 1812 quedaba en entredicho. Se había quedado obsoleta, se imponía la redacción de una nueva constitución.
Los liberales aupados al poder político y económico, trataron de modernizar el pais con nuevas leyes fiscales y económicas que no fueron del agrado de muchos propietarios; pero que se mostraron muy necesarias. La cuestión de la financiación de la guerra fue un punto de inflexión entre moderados y exaltados.
Los moderados (cuya base social era la burguesía propietaria y rentista) querían impuestos bajos porque pensaban que asi podrían aprovechar mejor sus beneficios para invertir en desarrollo industrial y comercial. En cambio los exaltados, con mayor concienciación social, apostaba por aumentar los impuestos de forma proporcional a la renta de cada uno. De tal forma que aquel propietario que tenga rentas altas pague mas y aquellos que no tengan propiedades o rentas bajas, paguen menos.
La idea de reformas fiscales (subida de impuestos para financiar al estado) o la reforma agraria (desamortizaciones), estaba en el punto de mira de los debates que aun se daban en la corte palatina. La guerra lo condicionó prácticamente todo. Muy pocas reformas salieron adelante con éxito. Los moderados, cada vez mas cercanos a la regente adoptaron un modelo liberal conservador; mientras que los exaltados tendían a poner encima de la mesa la "cuestión social". Los conservadores se fijaban en el Reino Unido y los progresistas (antiguos exaltados) en la Francia revolucionaria.
En 1835 un gobierno de exaltados se hizo con las riendas de la economía, pese a estar en contra la reina (Claramente decantada hacia los conservadores), produciendo un terremoto político cuando el ministro de la Real Hacienda Juan de Mendizábal, propuso desamortizar los bienes eclesiásticos. Hasta el momento nadie había osado atacar a la iglesia de esta manera. Los conservadores acusaron a los progresistas de "herejes" por proponer tal medida.
La propia Iglesia Católica en España que había apoyado a los "doceañistas" durante la guerra de la independencia y posteriormente; ahora giraba hacia las posturas del conservadurismo en busca de apoyo contra el gobierno progresista que le iba a dejar sin tierras y sin medios de financiación. hasta el momento la Iglesia Católica en España se había comportado como si de un señorío feudal se tratase. Mendizábal era partidario de recortar el poder a la iglesia. Los antiguos estamentos privilegiados comenzaron a sufrir por estas políticas liberales progresistas.
La desamortización de Mendizábal se llevó a cabo con cierta lentitud, dado que la mayoría de las tierras carecían de documentación o registro alguno, ni sobre su titulación y el gobierno no tenia datos reales sobre las explotaciones existentes.
La mayoría de las tierras provenían de la época de los repartimientos (S.XV -XVI). En lo económico sacaron mas bien poco. La nobleza, la única que tenia capital para comprar tierras, así como la burguesía rentista rural, estaba aliada con la corona y la Iglesia, por lo que se negaron a comprar tierras de la iglesia. Las que se lograron vender a pequeños propietarios no supieron rentabilizarlas, por lo que en lo tocante a impuestos raíces el estado tampoco ganó mucho dinero. Las desamortizaciones provocó que la balanza del apoyo terrateniente a la causa carlista aumentase, generando inestabilidad y deslealtades en la causa isabelina, que provocaron entre otras cosas el desalojo de la reina viuda del consejo de la regencia, siendo alternada de la presidencia por Narváez (conservador) y Espartero (progresista).
En 1837 se aprueba una nueva constitución en la que las facciones conservadoras y progresistas alcanzaron un acuerdo histórico para dar solidez al nuevo regimen político burgués-liberal. las Cortes generales se establecieron con carácter vinculante y permanente, en un sistema de reparto del poder (ejecutivo, legislativo y judicial).
Con un ejecutivo compartido por el Gobierno de España y la Corte real (La reina conservaba cierto poder ejecutivo, aunque limitado). Se reformó por completo la administración civil del estado, tanto en su ámbito central como provincial y municipal Así como hubo una gran reforma de las provincias de ultramar (lo que quedaba del imperio, pasaron de ser colonias a ser consideradas provincias). Un legislativo que puso las bases del parlamentarismo español (Congreso de los Diputados, Senado, Partidos Políticos). Un sistema judicial remodelado y moderno ajustado a la ley. Los ciudadanos adquirieron por vez primera su carta de naturaleza, su nacionalidad, su ciudadanía al nacer, o al ser hijos de españoles. Se abolió la servidumbre y lo que quedaba de la esclavitud; asi como definitivamente el régimen feudal.
En 1840 la reina Isabel I fue jurada como jefa de estado en España al haber alcanzado la mayoría de edad. Sin experiencia, ni formación, los gobiernos de la reina fueron muy inestables, con constantes intromisiones por parte de la reina, quien no conocía bien cual había de ser su papel institucional, ni sus deberes constitucionales. Sin embargo se logró estabilizar institucionalmente gracias al desarrollo de la nueva constitución de 1837, alternándose en el poder conservadores y progresistas. La derrota en campo de batalla del pretendiente e infante Carlos María Isidro, provocó que la causa carlista quedase marginada en la nueva configuración del Reino de España e Indias.
La ultima revolución de este periodo fue la de 1848. Una revolución que llega en un contexto muy diferentes: Reino Unido alcanza su máximo esplendor como potencia naval, comercial y colonial. Es la primera potencia mundial. Estados Unidos actúa como potencia colonial de facto en América, rivalizando con mexicanos, españoles, franceses y británicos. Generando mucha inestabilidad en todo el área del Caribe.
En Francia, que también estaba a punto de dar el salto a la conquista colonial de África, Se enfrentaba a una sociedad que exigía cambios en la economía y en la política. Los republicanos y socialistas había extremado sus acciones, dando lugar a una efervescencia (que ya se vio en la revolucion de 1830) de ideologías nuevas que amenazaban el orden establecido en 1830. Es la época en la que Karl H. Marx, F. Engels, M. Bakunin (Alemania, Francia), Ch. Dickens (Reino Unido) y otros ideólogos afines comienzan a ser considerados líderes de opinión y grandes escritores que sacaban a la luz la realidad de la clase trabajadora. De nuevo se pusieron a pensar en metodología revolucionaria. Marx y Engels sacaron el "Manifiesto Comunista" de 1848.
Aunque ha tenido muchas interpretaciones y muchas variantes a lo largo del tiempo, en origen Marx lo que proponía era la revolución por fases, como si de un proceso productivo se tratase. Tomó como referencia la biblia, dado que era un libro muy leído en su época, la religión aun era uno de los pilares de la sociedad. Los evangelios sobre todo daban a la clase obrera una perspectiva diferente de la religión. Una perspectiva en clave obrera reivindicativa justa.
Lo primero, la concienciación, es decir, que los obreros fueran conscientes de su situación laboral, familiar y social, que no viera su pobreza como un castigo divino, como un circulo vicioso del que no se podía salir, sino que era consecuencia del desigual reparto de la pobreza, de la legislación y de la consideración de los propietarios hacia la clase obrera. El siguiente paso era la rebelión, es decir una vez consciente del problema, buscar la solución mas adecuada para su resolución como la reivindicación de mejores salarios, de seguridad en el trabajo, de compensaciones por despidos o bajas de enfermedad, mejores condiciones laborales y de vida (vivienda accesible, derechos civiles, etc).
La tercera fase es la toma del poder, Marx pensaba que si se solucionaba el problema en las dos fases anteriores, no era necesario llegar a esta fase, otros pensadores y exegetas mas radicales consideraron que era preceptiva en todos los casos. Tras la toma del poder se establecería un directorio o "Dictadura del proletariado". Para Marx el modelo era la comuna de Paris de 1830, y cuando se hubiera estabilizado todo, se encontrarían ya en la sociedad comunal ("del común") o comunista. Escritores posteriores confundirían gobierno de una comuna (que era lo que decía realmente Marx), con el sistema comunista soviético (que se basaba en la exegesis de Lenín).
El socialismo marxista (o de base obrera) influyó mucho en corrientes democratizadoras, republicanas y libertarias de toda Europa, se expandió por reino unido, Francia, Alemania (Prusia), Rusia, España e Italia, a lo largo del siglo XIX. la clase obrera tenia diseñada su nueva ideología y un método revolucionario en el que basarse.
El problema que tuvieron los republicanos franceses es que no se pusieron de acuerdo en como poner en práctica estas ideas. No había mucha organización al respecto. En cambio los constitucionalistas si estaban bien situados. La experiencia de la monarquía de Luis Felipe de Orleans fue positiva para ellos. ya no lo vieron como un paso previo hacia una república, sino como el final del camino. Es decir que la monarquía era un buena forma de estado. Comenzaron a distanciarse de los republicanos, que fueron asociados con el caos.
La dispar iniciativa revolucionaria en 1848 provocó que el grupo de "bonapartistas" liderados por el pretendiente Napoleón III se hiciera con el apoyo de la bancada monárquica liberal. Con un nacionalismo francés renovado, incorporando todas las novedades, en especial las económicas, de la década anterior y uniéndolas con los viejos ideales del primer imperio.
Tras protagonizar un golpe de estado, Napoleón III derroca a Luis Felipe de Orleans y proclama el segundo Imperio Francés. Tanto su Corte palatina como su gobierno estarán ocupados por los nobles de la época de Napoleón I; como por la burguesía liberal conservadora en ascenso. Durante su largo mandato (1848-1871) Francia construyó su gran imperio colonial en África e Indochina. La Economía crecerá gracias al desarrollo de la industria y el comercio exterior. Durante su mandato, Francia se convertirá en potencia mundial, en rivalidad con el Reino Unido.
España en 1848 está aun desarrollando su sistema parlamentario y político. Es un momento de crecimiento de la industria y de la economía, por lo que no tiene grandes problemas sociales. La reina Isabel II ya ha madurado su papel constitucional, aunque a menudo se enfade y discrepe con sus gobiernos, incluso con los conservadores. Comienza a tener en la corte pocos amigos y sobre todo se estaba ganando muchos enemigos. El republicanismo surge desde la industria catalana, quienes comienzan a mostrar sus discrepancias con los gobiernos de la reina. Comienzan a asociar monarquía con tiranía y republica con orden y estabilidad.
El ciclo revolucionario que marcó el desarrollo continental de Europa, puso las bases para la democracia occidental europea que comenzó a surgir y desarrollarse tras la guerra franco-prusiana de 1871. La revolucion industrial en Europa posibilitó el cambio de modelos económicos, políticos y sociales en el continente. Aunque las desigualdades sociales pusieron en marcha el movimiento obrero internacional a partir de 1864. El socialismo fue el alter ego del liberalismo. La cuestión social pasó a primer plano en el ultimo tercio del siglo XIX. El resultado fue la consolidación de los grandes imperios europeos a escala global. La política de equilibrio europeos funcionó a medio gas debido a la desigual situación de las potencias europeas. El liberalismo acabó por desterrar al absolutismo y el desarrollo de las ideologías de la gran familia liberal no hizo sino comenzar con estas revoluciones "burguesas-liberales". El antiguo regimen quedó de esta manera totalmente liquidado en Europa.






Comentarios
Publicar un comentario