“Halloween, Campaña electoral y The Monty Python Flying Circus”
A veces el universo entero
conspira contra el mundo. Ayer, en la festividad de la víspera de todos los
santos (Halloween en el mundo anglosajón) coincidió en España con el arranque
de la campaña oficial de las Elecciones Generales 2019; pero también en estas
fechas están reponiendo en su versión original subtitulada en un canal
televisivo la serie británica de los años 70 del pasado siglo: “the Monty
Python Flying Circus” (El circo ambulante de los Monty Python). Una
coincidencia interesante para el ciclo histórico que hoy estamos viviendo.
Estamos viviendo una especie de
revival de las décadas de 1970 y 1980.
El “All Hallows’ Eve” (Halloween
en su forma popular) actual, que se practica en España, es muy parecido en su
estética a sus fiestas homónimas en películas americanas de la década de 1980,
con familias disfuncionales heterodoxas unidas temporalmente por el disfraz –
uniforme y la decoración consumista casi obligatoria, con amplia presencia de
niños repelentes e imberbes adolescentes muy salidos, como protagonistas
indispensables de la comedia. La escena siempre se desarrolla en animados
espacios simbólicos como las decrepitas e inestables “High School” o en las lujosas
urbanizaciones de clase media-alta norteamericanas, con la típica casita de los
años cincuenta y jardín profusamente adornado para la ocasión como mandan los
cánones del buen vecino norteamericano.
Escenarios fundamentales de sus
amoríos y fechorías. Alienados con la “caja tonta” (para los jóvenes, así
llamaban vuestros abuelos a la televisión) y con las películas de éxito
(“Regreso al futuro y cazafantasmas” marcaron a toda una generación. “Verano
Azul o Farmacia de Guardia” en España fueron éxito de audiencia durante muchos
años). Hoy son otras series y otros medios de entretenimiento las que alienan
al personal, no solo a los niños, sino también a los adultos. Los niños “llave”
son hoy adolescentes y jóvenes con ganas de comerse el mundo. Pero el mundo
parece querer comérselos a ellos con patatas fritas.
En cambio, la política española,
ahora ya electoral, nos recuerda mucho a la de la década de 1970 en España.
Recuerda la España en blanco y negro cantada por poetas – cantautores, protesta
de lo trágico y mesías de la esperanza. La España de los grises y su inevitable
porra dando golpes a los “subversivos” al régimen. La lucha sindical renacida y
el auge de los micro colectivos sociales y protestones de casi todo.
La España que cantaba “Libertad
sin ira” y que entendía que la democracia, con todos sus defectos, era siempre mejor
que la dictadura, aunque no comprendiesen bien los conceptos políticos que
manejaban en sus floridos discursos. La España de piquetes, hogueras
expiatorias, barricadas improvisadas, cocteles del sr. Molotov, carga policial,
humo, fuego, fallas políticas salvando a los ninots, carteles de propaganda
con estética soviética o nacionalsocialista, que para el caso era la misma
estética triunfalista y heroica, banderas de todos los colores y tamaños,
himnos revolucionarios y patrióticos, cantados a ritmo de flamenco, rumbas,
pasodobles y coplas.
La España de los universitarios
ingratos y desobedientes, de largas melenas y barbas frondosas, que dirían los
viejos, que desafiaban el principio de cualquier autoridad, al tiempo que se
inhibían en un coctel de infusiones que le hacían viajar a otras dimensiones
espirituales. Aun mundo mejor, onírico y de amor libre. Una música ye-ye y
hipilonga, que animaba a muchas mujeres a desnudarse en público y a reclamar
sus tetas como bandera y el sexo libre como un derecho inalienable de toda
mujer frente al machismo militante. Irreverentes, rompedores e idealistas.
Libres de ataduras. ¡Fuera los sujetadores y las corbatas, Viva la
informalidad!
Hoy hay mucho de aquella
filosofía rebelde, aquellos protagonistas son hoy adultos y como tales se
comportan hoy como los progenitores de aquella alocada joven generación de la
transición. Reaccionan ante la rebeldía de sus hijos y nietos, de nuevo en las
calles y en la universidad. Rechazan las nuevas barricadas y algaradas. Se
escandalizan de la violencia desatada. Buscan el orden y concierto. Han dejado
de ser jóvenes sin darse cuenta del inevitable transcurrir del tiempo.
Las nuevas generaciones piden
paso y la vieja generación, la del Baby Boom español, se resiste a dejarles
paso. Como hizo la generación de los años 50 cuando impedía que la del Baby
Boom se hiciera con los resortes del poder. El tiempo pasa y las generaciones
cambian el paradigma de manera inevitable. Nada es como antes, el mundo se
muestra, como siempre, al revés. El universo conspira siempre contra ellos. Hoy
estamos ante un cambio generacional y por tanto ante un nuevo cambio de
paradigma.
Finalmente, toda la realidad que
hoy, tanto en España como en el mundo estamos viviendo, recuerda mucho a la
filosofía de los años setenta y quien mejor lo expresó fue el grupo cómico que
protagonizó películas como la divertidísima, políticamente incorrecta e
irreverente “la vida de Brian” y la rompedora de mitos “los caballeros de la
mesa cuadrada”. Ese grupo cómico era conocido en el Reino Unido como “The Monty
Python Flying Circus” (fund. 1969), en España son conocidos como “Los Monty
Python”.
Sus sketches son antológicos y
citados hasta la saciedad. ¡Quién no recuerda con cariño al Frente Popular
de Judea! Los Monty Python, con sus magníficas dotes teatrales típicamente
inglesas y estética Pop, mantienen hoy su frescura y su carácter cómico al
tiempo que se muestran de manera ecléctica, descarnada y humorísticamente
rompedores con los prejuicios existentes. Son políticamente incorrectos e
irreverentes a mas no poder, pero merece la pena conocer su trayectoria para
darnos cuenta de lo absurdo y en ocasiones hasta surrealista que pueden llegar
a ser los discursos políticos. Las grandes contradicciones, la falta de
consistencia argumental y la descontextualización de muchas de las consignas
políticas.
En tiempos de auge de las Fakes
News descontroladas y de mensajes políticos presuntamente teledirigidos desde
el exterior; conocer a los Monty Python puede ser una vacuna eficaz a la par
que, divertida, contra la estrechez de mente, la intolerancia y el fanatismo
que últimamente abunda en nuestra clase política. Ver el surrealismo de la
política española en los tiempos actuales debería darnos pistas para distinguir
entre lo que es política real (realpolitik) y política ficción (fakepolitik).
Hoy la propaganda política tiene
más medios, que hace relativamente pocos años. La tecnología ha servido para
muchas cosas positivas (no hay que demonizarla, sino usarla correctamente);
pero también ha sido utilizada por lobbies, grupos de presión, grandes
corporaciones, grupos intelectuales globales, ciberdelincuencia,
ciberterrorismo, etc. El spam
publicitario (Por cierto “Spam” es el título de uno de los sketches de los
Monty Python mejor valorados), los virus espía, a propagación de mensajes,
vídeos y fotografías por medios que no pudieron ni imaginar en la propaganda de
los años 70 y 80. Se imaginan a J. Goebbels (ministro de propaganda Nazi) con
los medios actuales. ¡Qué horror!
Han hecho que unas pocas personas
a nivel global controlen medios de comunicación, redes sociales, correos
electrónicos, servicios de mensajería de todo el mundo, de manera que el
mensaje político se hace más instantáneo, personalizado, directo y eficaz. Hoy es mucho más fácil orientar el voto que
hace años. Es más fácil engañar a la gente presentando imágenes creadas por
ordenador como si fueran imágenes del pasado. El maniqueísmo bueno vs malo es
la tónica general en el mensaje de propaganda. Hoy la propaganda ha sustituido
a la razón y a la realpolitik (que ni está, ni se la espera).
Hoy todo va de: “Me gusta” y de
una obsesión enfermiza por el ranking de audiencia y por encuestas que no
reflejan la realidad; pero que ayuda a crear opinión pública y orientar el voto
de manera artificial. No hay razón, no hay ilustración, no hay educación, ni
cultura, no hay conocimiento, no hay ciencia. La política degradada, se ha
convertido en un comic viviente para uso recreativo de niños, adolescentes y
jóvenes con muchas ganas de cambiar el mundo; pero pocas ganas de perder su
acomodado estilo de vida en torno a universo paralelo de la “Play”. Muchos
adultos conformistas que prefieren lo bueno conocido que lo malo por conocer.
Que aceptan apasionadamente la política ficción de consumo vendida en tertulia
televisiva y olvidan muy a menudo que deberían estar defendiendo la política
real si de verdad quieren dejar a la siguiente generación un mundo mejor.
Greta Thunberg (Estocolmo, 2003) se
ha convertido en la lideresa de la nueva generación nacida ya en el siglo XXI.
Una generación que ha sido educada en valores democráticos, en la libertad, en
la defensa de derechos civiles fundamentales, en la denuncia de las injusticias
sociales y de la exclusión social, en la defensa, como Greta, del medio ambiente.
¿Por qué los adultos se extrañan
que salgan a denunciar cabreados la pasividad de la generación de sus padres y
madres? Han sido educados y siguen educándose para ser demócratas, ecologistas,
feministas, de pensamiento abierto y libre, les han enseñado a usar la razón, a
tener sentido crítico, a acceder a la información real, a construir el
conocimiento a través de la ciencia, a manejar las tecnologías presentes e
imaginar las futuras. A respetar valores laicos y religiosos. A promover la concordia y la convivencia
pacífica. A respetar al que piensa diferente. La educación realmente ha
funcionado y ha hecho su trabajo con sobresaliente eficacia.
Pero fallan los padres, fallan
los adultos, fallan las instituciones, fallan los políticos. Los jóvenes con mentes abiertas denuncian la
contradicción entre el deseo de los padres por un mundo mejor, y la realidad
con la que se han topado que es aún peor. Se sienten cabreados, engañados y
frustrados.
Indignados por un futuro que
para ellos se muestra incierto e inseguro. Nada de lo que dijeron sus padres
existe realmente. ¡El mayor montaje de la historia! No se están encontrando con
un mundo mejor, sino que éste es aún peor que cuando sus padres se lo
encontraron. La terrible realidad es que son la primera generación que no va a
vivir mejor que sus padres.
Ellos han hecho de la lucha
contra el cambio climático su bandera, porque entienden que no puede haber vida
sin oxígeno, agua y alimentos. Entienden
que la causa fundamental es la acción del hombre contra el medio natural. Pero
van más allá al denunciar que lo que está detrás del deterioro climático es el
poder del dinero a escala global, las prácticas políticas corruptas y el “gran
hermano” representado en los lobbies empresariales y políticos.
Es una enmienda a la totalidad
del capitalismo agresivo. Pero son conscientes que la solución no es el
comunismo, al menos no el comunismo practicado en la extinta URSS. Esta nueva
generación ha puesto punto final a las guerras económicas e ideológicas al
menos simbólicamente. Su mundo, será un mundo sin guerras. Esta es su utopía y
esperanza. Lo será, si para cuando sean adultos, el mundo sigue siendo aún
habitable. Depende aun de sus padres y madres, depende de las instituciones
globales y nacionales, depende de si los políticos promueven la realpolitik o por
el contrario se siguen dejando embaucar por la política ficción de héroes y
villanos.
¿Se atreverán los políticos a
seguir defraudando a la siguiente generación y a la actual? ¿Entraran en razón?
¿despertarán de la ensoñación en la que se encuentran, encontrarán el camino de
baldosas amarillas que les indique la salida?
El tiempo lo dirá. Hay que
recordar a los señores/as políticos que sus acciones actuales sin el uso de la
razón pueden tener consecuencias negativas a corto plazo. Y serán los únicos responsables de lo que
ocurra en los próximos tiempos. Hay que mandar reflexionar a los políticos,
abrirles los ojos y devolverlos a la realpolitik; porque los ciudadanos ya lo
hemos hecho.
Queremos más democracia, más
seriedad en la lucha contra el cambio climático, mas bienestar y menos
injusticias sociales, pero sobre todo deseamos mas felicidad y prosperidad para
todos sin exclusiones. ¿Serán capaces de cumplir nuestro sueño y los de la
siguiente generación? Espero que por el bien de todos/as que la respuesta sea
positiva.
Ante las elecciones y el ciclo
histórico que estamos viviendo me atrevo a recomendar el uso de la razón
práctica en el desarrollo de las políticas reales, acción decidida para cambiar
las cosas a mejor y revisión de lo hecho para no volver a cometer errores. Pero
sobre todo pido limpieza en la propaganda. Rechacemos las Fakes News y no le
demos crédito, evitemos que se hagan virales, negaos a usarlas como forma de
propaganda electoral y finalmente es inexcusable la rápida exclusión de manera
contundente de los infiltrados globales que nada tienen que hacer en un país
capaz de tomar sus propias decisiones, de forma democrática y sobre todo en
libertad.
Ya seas nacionalista, ya seas
patriota, ya seas ciudadano, ya seas pueblo, no confundas la política real con
la política ficción. Muchos aun creemos que una democracia avanzada es posible
en España y que un mundo mejor también es posible. Aun muchos tenemos utopías que queremos
alcanzar por el bien de todos/as. Únete a los que apostamos por la paz, la
concordia, la democracia, los derechos y las libertades.
La suerte no está en manos del
ciudadano; sino de los políticos que son los que han de alcanzar acuerdos para
formar gobierno. Votad ciudadanos pensando en los posibles acuerdos a
posteriori entre fuerzas políticas de las que tengamos relativa certeza de un
posible acuerdo o que puedan instrumentalizar un gobierno heterogéneo capaz de
volver a la política real.
Buena suerte a las candidaturas y
a los ciudadanos buen votar (con cabeza si es posible). En Málaga son 13
candidaturas al Congreso y 11 al Senado, hay donde elegir y hay muchas
combinaciones posibles. Votad con espíritu constructivo.




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